Thursday, November 09, 2006


El Nine de la hinchada

Se fue otra vez y por la puerta de atrás. Sí como lo oyen, el Nine Kaviedes no siguió más en Barcelona (lamento tener que mencionar el nombre). Según dirigentes y el técnico Jaquet, el Nine no justificó sus faltas a cuatro entrenamientos seguidos, a pesar que estaba en recuperación y cuando lo llamaron, jamás contestó el teléfono.

Él se defiende y aduce que todos "sabían donde estaba". Lo cierto es que desde que el Nine se convirtió en "Goleador del Mundo en 1998" vistiendo el manto sagrado de Emelec, no ha vuelto a consagrarse como un crack del deporte rey.

Kaviedes ha pasado por el Perugia en Italia, el Argentino Juniors, Puebla de México, el Celta español y "cuatro veces" por el equipo canario. Y las cuatro ocasiones siempre tuvo problemas. ¿Será acaso que el Nine sólo puede jugar con el bombillo o que presenta serios problemas de adaptación y disciplina?

"Es un niño rebelde", opinaron psicólogos entrevistados por uno de los diarios locales. Simplemente no puede someterse a ningún tipo de orden o disciplina porque está traumatizado por la pérdida de sus padres que sufrió cuando tenía seis años.

"Pero todos tenemos problemas", admitió un comentarista deportivo amarillo, mejor conocido como "El Rey de la Cantera", quien no justifica su rebeldía y cree que el Nine sólo juega en Barcelona porque no lo puede hacer en el Ballet Azul. Es decir por rabia, amor propio y porque el bombillo no lo quiere comprar.

¿Cuál será la verdadera razón para el compartimiento de Kaviedes? Solo él lo sabe... y los rumores serán muchos. HInchas azules admiten que el propio Nine les dice que él jamás podrá golear un arco azul, que si cobra un penal, la lanza arriba, a un lado o al arquero pero nunca para vencer a su verdadero amor: Emelec.

Quienes escuchan estos comentarios piensan que Kaviedes no es profesional y ojalá el fútbol y los equipos en general le cierren las puertas. Pero la hinchada azul es diferente...jamás olvidará el toque y la gambeta mágica de Kaviedes. Jamás olvidarán el 7 de noviembre de 1998 cuando el gol número 43 del Nine besaba las redes y alcanza la gloria.

Aquel niño delgado, de ojos verde agua y mirada rebelde sigue vivo. Para la hinchada azul, Kaviedes es uno sólo, el pibe que nos llenó de orgullo al ser el máximo goleador del mundo, el crack que nos llevó de su mano a nuestro primer mundial y el hincha fantasía que soñó con Emelec y aún de lejos lo sigue haciendo.


Friday, November 03, 2006



DE LA MANO DEL DIABLO

La tarde del miércoles pasado la Caldera volvió a vibrar, esta vez de la mano del diablo... del "Diablo Mondaini". Un diablo con rostro de ángel, menudo y tímido que no le gustan las cámaras, ni los periódicos. Un diablo que sueña con regresar a su Boca Juniors y mientras tanto besa el escudo del bombillo cada vez que marca un gol.

Es Marcos Mondaini, aquel argentino de 21 años que vista el número ocho en su espalda, pero que en el corazón de los hinchas es el número uno. El miércoles frente a los militares volvió a mostrar su valentía. Se cayó 10 veces, se levantó veinte. Otra vez, los rivales no pudieron con él. Su rápidez, exquisito toque del balón y quiebre de cintura lleva por delante al defensa mejor parado de cualquier equipo. Vanegas y George aún sueñan con él y piensan cómo pararlo en el próximo clásico.

Pero Mondaini sólo pensaba en el presente, en Nacional. El Clásico del domingo es futuro y para él la victoria está escrita en su mente.

Quizás el Diablo no haga un gol por partido como Escalada, pero cada asistencia suya es una obra maestra, deleite para los ojos. Es osado lo que diré, porque no tuve la oportunidad de ver jugar al legendario Ballet Azul de Raymondi o Raffo, pero el Diablo devolvió aquella sutileza y elegancia de mover el balón entre las piernas de los rivales. Mondaini nos devolvió la gracia, la belleza de tocar y tocar al infinito, nos devolvió aquellas escenas antiguas del juego bonito que siempre caracterizó al Bombillo.

El Diablo es ahora nuestro, pero sólo prestado y se irá como todos los grandes se fueron, por la puerta de la gloria. Esperemos que no sea así, que la directiva emelexista haga lo imposible para conservarlo. Su pase es cuantioso pero su técnica y entrega no tienen precio. Me lo han preguntado, si hay que escoger entre Escalada y Mondaini. No dudo en atrapar las diabluras del argentino.

Me dirán que es osado también demostrar tanta fascinación y vehemencia por él. Me dirán que jamás podré escribir en una revista deportiva si sólo veo lo bueno y no lo malo de un jugador. Pero, tal como lo hice con Paredes, hoy lo hago con Mondaini. Ellos son emblemas azules, emblemas que conocí y sé que seguirán en la mente de muchos hinchas.

Para Mondaini, sólo gratitud. Que el domingo pelee todas las pelotas con viveza, como él sabe. Se pierda o gane, se vaya o se queda, el Diablo ya tiene asegurado un espacio en el azul cielo de Emelec.