
El Nine de la hinchada
Se fue otra vez y por la puerta de atrás. Sí como lo oyen, el Nine Kaviedes no siguió más en Barcelona (lamento tener que mencionar el nombre). Según dirigentes y el técnico Jaquet, el Nine no justificó sus faltas a cuatro entrenamientos seguidos, a pesar que estaba en recuperación y cuando lo llamaron, jamás contestó el teléfono.
Él se defiende y aduce que todos "sabían donde estaba". Lo cierto es que desde que el Nine se convirtió en "Goleador del Mundo en 1998" vistiendo el manto sagrado de Emelec, no ha vuelto a consagrarse como un crack del deporte rey.
Kaviedes ha pasado por el Perugia en Italia, el Argentino Juniors, Puebla de México, el Celta español y "cuatro veces" por el equipo canario. Y las cuatro ocasiones siempre tuvo problemas. ¿Será acaso que el Nine sólo puede jugar con el bombillo o que presenta serios problemas de adaptación y disciplina?
"Es un niño rebelde", opinaron psicólogos entrevistados por uno de los diarios locales. Simplemente no puede someterse a ningún tipo de orden o disciplina porque está traumatizado por la pérdida de sus padres que sufrió cuando tenía seis años.
"Pero todos tenemos problemas", admitió un comentarista deportivo amarillo, mejor conocido como "El Rey de la Cantera", quien no justifica su rebeldía y cree que el Nine sólo juega en Barcelona porque no lo puede hacer en el Ballet Azul. Es decir por rabia, amor propio y porque el bombillo no lo quiere comprar.
¿Cuál será la verdadera razón para el compartimiento de Kaviedes? Solo él lo sabe... y los rumores serán muchos. HInchas azules admiten que el propio Nine les dice que él jamás podrá golear un arco azul, que si cobra un penal, la lanza arriba, a un lado o al arquero pero nunca para vencer a su verdadero amor: Emelec.
Quienes escuchan estos comentarios piensan que Kaviedes no es profesional y ojalá el fútbol y los equipos en general le cierren las puertas. Pero la hinchada azul es diferente...jamás olvidará el toque y la gambeta mágica de Kaviedes. Jamás olvidarán el 7 de noviembre de 1998 cuando el gol número 43 del Nine besaba las redes y alcanza la gloria.
Aquel niño delgado, de ojos verde agua y mirada rebelde sigue vivo. Para la hinchada azul, Kaviedes es uno sólo, el pibe que nos llenó de orgullo al ser el máximo goleador del mundo, el crack que nos llevó de su mano a nuestro primer mundial y el hincha fantasía que soñó con Emelec y aún de lejos lo sigue haciendo.

