
Sentimiento puro de amor...
El hincha de Emelec siempre será especial, siempre será diferente a los demás. No es sólo cuestión de pasión, es algo más que lo lleva a querer a su equipo con una sana locura... Es sentimiento de grandeza, de sentirse dueño del equipo que por historia jugó buen fútbol. Es sentimiento de orgullo, de saber que su club fue el primer campeón del fútbol ecuatoriano. Es sentimiento de humildad, de sentirse dueño de un romántico estadio donde el fútbol se vive de una manera diferente, muy especial... Es sentimiento de alegría, de sentir que puede compartir con su familia el fútbol de su equipo al pie de la cancha, palpitando junto al corazón de sus jugadores.
Es sentimiento de bronca, que no sólo grita su cariño, sino también su malestar cuando no anda el "Ballet". Es sentimiento de gratitud, en cualquier cancha, en cualquier lugar, donde una camiseta azul y plomo y la boca llena de "Cómo no te voy a querer... si eres para mi la vida por eso nunca te dejaré...", acompaña al plantel en las buenas y en las malas...
El hincha de Emelec es inigualable, es inconfundible, porque es sentimiento puro de amor, que llora y ríe por su equipo, que se infla el pecho de orgullo gritándole a todos "Yo soy hincha de verdad... Soy emelecista"...
El Pájaro
