El fútbol de hoy es el mismo y es diferente. Se juega casi con las mismas reglas, más no con igual pasión. Hoy, jugadores van y vienen de un club a otro. También sucedió en el pasado pero dolía menos, los cambios de camisetas no eran tan drásticos.
En el Bombillo se fue Escalada a donde los enfermeros, quizás estaba hambriento de dinero. Y Kaviedes nos hizo ilusionar con un posible regreso. Al final se marchó... y a donde los militares.
Pero lo peor es que nos regaló cuatro goles en nuestro propio arco y en un sólo partido. No es su culpa. Bueno es que haya recobrado en algo su nivel y se sienta motivado.
Lo que duele es que sea contra nosotros, el equipo que lo vio nacer. Así es el fútbol... Ivan 4 y nos dolió, pero más a él que cubrió su rostro con la nueva camiseta. ¿En señal de gloria, verguenza o tristeza? Sólo él lo sabe...
Luego vino Velez con todas sus estrellas. Vino a hamacar el partido, aprovenchando las deficiencias de una defensa emelecista sin corazón. No necesitan estar dotados de técnica exquisita y habilidades armoniosas, pero sí amor a la camiseta.
Es triste ver a un Corozo sin alma y a un Estacio sin fuerzas, no físicas sino anímicas. Y lo pero ver a un Carlos Quiñonez sobrado. Ese no es el Bombillo que queremos todos. Parece que la camiseta les quedó grande y la Libertadores también...
Incluso los extranjeros, que no se les puede pedir mucho por su condición de foráneos, corrían sin vida y sangre en la frente. Sin aquella hambre de gloria de un Mondaini. Sí, sí, no volvamos a la novela. Aquellos capítulos nos hicieron mucho daño y no hay reprise. La espera sin esperanza del diablo evitó que verdaderas contrataciones lleguen al equipo y no sólo eso. Evitó que los actuales extranjeros tengan menor tiempo para acoplarse en su nuevo equipo.
Y eso fue lo que faltó en el partido contra Velez: continuidad, acoplación y entendimiento.
¿Qué hacer? Sólo queda esperar y confiar en la garra del equipo.
Nosotros la hinchada seguiremos ahí, aunque pierdan más queremos al Bombillo. No a los jugadores sino al nombre que significa Emelec.
Del Bombillo soy, por Emelec vivo, por Emelec muero...
En el Bombillo se fue Escalada a donde los enfermeros, quizás estaba hambriento de dinero. Y Kaviedes nos hizo ilusionar con un posible regreso. Al final se marchó... y a donde los militares.
Pero lo peor es que nos regaló cuatro goles en nuestro propio arco y en un sólo partido. No es su culpa. Bueno es que haya recobrado en algo su nivel y se sienta motivado.
Lo que duele es que sea contra nosotros, el equipo que lo vio nacer. Así es el fútbol... Ivan 4 y nos dolió, pero más a él que cubrió su rostro con la nueva camiseta. ¿En señal de gloria, verguenza o tristeza? Sólo él lo sabe...
Luego vino Velez con todas sus estrellas. Vino a hamacar el partido, aprovenchando las deficiencias de una defensa emelecista sin corazón. No necesitan estar dotados de técnica exquisita y habilidades armoniosas, pero sí amor a la camiseta.
Es triste ver a un Corozo sin alma y a un Estacio sin fuerzas, no físicas sino anímicas. Y lo pero ver a un Carlos Quiñonez sobrado. Ese no es el Bombillo que queremos todos. Parece que la camiseta les quedó grande y la Libertadores también...
Incluso los extranjeros, que no se les puede pedir mucho por su condición de foráneos, corrían sin vida y sangre en la frente. Sin aquella hambre de gloria de un Mondaini. Sí, sí, no volvamos a la novela. Aquellos capítulos nos hicieron mucho daño y no hay reprise. La espera sin esperanza del diablo evitó que verdaderas contrataciones lleguen al equipo y no sólo eso. Evitó que los actuales extranjeros tengan menor tiempo para acoplarse en su nuevo equipo.
Y eso fue lo que faltó en el partido contra Velez: continuidad, acoplación y entendimiento.
¿Qué hacer? Sólo queda esperar y confiar en la garra del equipo.
Nosotros la hinchada seguiremos ahí, aunque pierdan más queremos al Bombillo. No a los jugadores sino al nombre que significa Emelec.
Del Bombillo soy, por Emelec vivo, por Emelec muero...

