Thursday, October 12, 2006


EL PROFETA AZUL

Ayer leí, "Si Dios es redondo y el fútbol una religión seguida por muchos, entonces debería existir una biblia en su nombre". Hoy replico, Si Dios es redondo, entonces también debería existir un Profeta.

Un Profeta, pero Azul, que con su fútbol y toque exquisito nos haga soñar aún cuando no juegue. Un Profeta que acaricie el balón, que dedique su triunfo a la hinchada besando su camiseta y que enseñe a amar sin palabras.

Obtener este nombre no fue fácil. Son infinitas las estrellas que brillaron y brillan en el romántico Templo Azul. La hinchada coincidió en una figura: "El Mago,... el Pibe Bolaños".

Nuestro profeta Azul tiene nombre y apellido. Nombre de genio, estrella y figura: Jorge Bolaños Carrasco. Un talento y fenómeno del fútbol, que llegó a los 13 años a Emelec y se quedó en la memoria de todos. Nunca lo vi jugar. La vida me privó de ese privilegio, pero con tal solo ver su estampa soñadora, sé que fue el mejor.

El Pibe debutó en primera vistiendo su uniforme de mesías a los 16 años, y como siempre andaba en la calle jugando con pelotas de trapo, su familia nunca se enteró el día de su debut. Fue pobre, de zapatos rotos y pantalones raídos, pero jugaba con impetú en una cancha improvisada en el Barrio de las 5 esquinas, en Guayaquil.

Él sabía y lo dijo, algún día sus piernas serían instrumentos de gloria y lo sacarían de la pobreza. Quizás no fue millonario como un Pelé o un Ronaldiño, pero ya es ganador en el corazón del hinchada. El Pibe nunca tuvo un partido malo, fue tan regular y excepcional que cierto día, un periodista le preguntó sobre la garra y pundonor que pone en cada partido, sobre el esfuerzo que suda para "devengar el sueldo". El profeta respondió con frescura, "No, si yo no soy vengativo".

Bolaños era así, sin igual, fresco, aventurero y soñador. Simplemente único.
Traté de conseguir la mejor fotografía, el mejor ángulo de su mirada. Espero que aunque en blanco y negro puedan ver lo que veo. Una mirada al viento, al horizonte, una mirada azul que recorre las canchas, hace goles y roza a la hinchada con ternura.

Gracias Bolaños, profeta azul que nos miras desde el cielo .

(Nota: especial agradecimiento a dos azules de nacimiento)

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